Habitualmente, el uso que a un nivel general se le da a un piso cuando es adquirido es el de vivienda, ya sea de forma temporal o permanente, y para poder comprarlo debemos tener en cuenta una cuestión fundamental: nuestra propia disponibilidad económica. Pero a la hora de llevar a cabo esta compra, es imprescindible saber con unos criterios muy claros el uso que posteriormente le vayamos a dar. Un piso de alta rentabilidad se cuantifica a razón del tiempo que se piensa disfrutar del mismo, independientemente de que se desee utilizar como vivienda única en sí, o como segunda residencia para las vacaciones.
