El fin del incentivo fiscal para rentas de más de 24.100 euros hará subir la demanda de tasaciones, pero menos de un 10%. Comienzan a venderse más viviendas nuevas que las que se construyen.
Los compradores que no quieren perder la deducción fiscal por cambiar de piso darán árnica al maltrecho mercado inmobiliario. A partir del 1 de enero próximo, aquellos con rentas superiores a 24.107 euros que adquieran una casa ya no podrán desgravarse el 15% de hasta 9.015 euros durante toda la vida de la hipoteca. Esto supone unos 1.300 euros cada año por contribuyente (2.600 si es una pareja) que en los primeros años de pago representa más de una cuota hipotecaria o incluso tres, dependiendo del precio del piso. Los que están buscando ya para comprar antes de fin de año animarán la demanda, aunque este miniboom tendrá un efecto efímero y se concentrará, sobre todo, en Madrid, Barcelona y las grandes ciudades.
